Cómo complacer a Dios

26 de Enero de 2024
Cómo complacer a Dios

La Biblia dice que el hijo sabio alegra a su padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre (Pr. 10:1). Los hijos sabios que piensan en cómo complacer a Dios, deben tener una vida de fe llena de gracia y obediencia a sus palabras.

El hombre cosecha lo que siembra

El reino de los cielos que Dios ha preparado para sus amados hijos es un lugar inmensamente hermoso que ojo no vio, ni oído oyó, ni ha subido en corazón de hombre (1 Corintios 2:9). Quien entre en Sion y sirva diligentemente a Dios con reverencia perseverando en la verdad, ciertamente irá al reino de los cielos. Sin embargo, cuando lleguen al cielo, serán premiados según sus obras; sus premios serán diferentes de los demás.

Todos, sean justos o malvados, comerán del fruto de sus caminos y obras (Proverbios 1:31, Isaías 3:10), y cosecharán lo que sembraron.

2 Corintios 9:6 “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”

Debe haber una diferencia de premios por las acciones entre el que siembra generosamente y el que siembra escasamente, entre el que se esfuerza mucho y el que se esfuerza poco, y entre el que trabaja con todo su corazón, mente y alma, y el que no trabaja. Así como en la parábola de los talentos o de las minas, los siervos que siguieron fielmente a su señor ganaron más talentos, los que sirvan a Dios hasta el final recibirán grandes bendiciones.

Gálatas 6:7-9 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.”

Las personas cosechan lo que siembran. Los que ponen su esfuerzo y tiempo en complacer su naturaleza pecadora, no pueden sino enviar materiales perecederos al cielo. Por otro lado, los que siembran para complacer al Espíritu, serán guiados a una hermosa y eterna casa en el reino celestial. Orar mucho, estudiar diligentemente la palabra de Dios, y esforzarse mucho por guiar a la salvación a las almas que aún no son salvas; todas estas cosas son buenos materiales que debemos sembrar para cosechar grandes bendiciones el reino de Dios. Nuestro futuro celestial puede variar según nuestro esfuerzo.

Los que viven según el Espíritu son los que complacen a Dios

Necesitamos sembrar generosamente la obra de obediencia a la voluntad y la enseñanza de Dios, y no la obra de perseguir nuestros propios placeres. Si siempre vivimos según la palabra de Dios, podemos enviar mejores materiales al cielo.

Romanos 8:5-8 “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

Podremos obedecer a Dios y complacerlo cuando tengamos nuestro corazón puesto en los deseos del Espíritu, y no en lo que desea la naturaleza pecadora. Debemos ser humildes y servir a los demás según su palabra; y si Dios nos dice que prediquemos diligentemente la palabra de Dios, preparándonos a tiempo y fuera de tiempo, tenemos que predicar la palabra ansiosamente como Dios nos dice que hagamos. Entonces recibiremos la casa más hermosa en el cielo.

Colosenses 3:1-10 “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”

Debemos deshacernos de todo lo que pertenece a nuestra naturaleza terrenal, nuestro “viejo hombre”, incluyendo a nuestras asperezas y todos los deseos mundanos. Los que corren hacia el reino de los cielos se esfuerzan por conocer cómo complacer a Dios y renuevan sus metas en la vida.

Si cambiamos la dirección de nuestros pensamientos y tenemos una visión de las cosas un poco más orientada al mundo espiritual, los ángeles podrán construirnos una hermosa casa con los mejores materiales. Pero si solo desperdiciamos nuestro tiempo sin hacer nada, se sentirán decepcionados.

Nuestras almas sienten hambre cuando no comemos la comida espiritual. Leamos al menos unas páginas de la Biblia todos los días, a fin de tener a Dios en lo profundo de nuestro corazón. En nuestra vida diaria, debemos dedicarnos fervientemente a la predicación del evangelio y siempre caminar en las enseñanzas de Dios. La Biblia enseña que cosechamos el fruto de nuestras acciones; por esta razón, dediquemos todo nuestro corazón y mente al evangelio, a fin de que no sintamos remordimientos cuando lleguemos al reino de los cielos.

Cómo complacer a Dios con nuestras obras

Dios nos ha dado los regalos del Espíritu Santo. A uno Dios ha dado el regalo de la sabiduría por medio del Espíritu, a otro el regalo del conocimiento por medio del mismo Espíritu, y a otro la fe por el mismo Espíritu (1 Corintios 12:4-11). Él ha dado a cada uno de nosotros diferentes talentos y habilidades para construir el eterno templo celestial, el templo de la Nueva Jerusalén. Debemos esforzarnos por cumplir nuestros deberes con los dones dados por Dios.

Jesús dijo que los violentos arrebatan el reino de los cielos. Solo los que se esfuercen por el reino de los cielos y envíen continuamente buenos materiales para una casa eterna en el cielo podrán ir al reino celestial. Por medio de nuestros esfuerzos temporales, en este momento se está construyendo una casa hermosa y eterna en el reino de Dios para nosotros.

2 Corintios 4:16-18 “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

En este mundo visible, la alegría dura solo un momento y todo lo demás es temporal; sin embargo, en el invisible mundo espiritual todo es eterno. Por eso, tengamos en nuestro corazón las cosas eternas y sigamos la voluntad del Padre y la Madre más obedientemente, a fin de llevar muchos buenos y hermosos frutos. Diariamente esforcémonos en saber cómo complacer a Dios con nuestras obras.

Romanos 8:24-25 “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”

Pronto llegará el día en que experimentaremos el gozo infinito y gritaremos de alegría por el hecho de haber vivido según la palabra de Dio. Pensando en la gloria que recibiremos según la promesa de Dios, trabajemos duro por las cosas espirituales que complacen a Dios.

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