¿De Dónde Vinimos los Humanos y a Dónde Volveremos?

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Los seres humanos siempre han tenido curiosidad por saber la verdad del alma del hombre, y es en ese momento que se cuestionan diciendo: “¿Dónde estábamos antes de nacer en esta tierra?” “¿Es la muerte el fin de todo, o existe otro mundo después de la muerte?”

¿De dónde vinimos los humanos?

La Biblia nos da la respuesta de dónde y cómo existíamos antes de nacer físicamente en forma humana.

Pr.8:22-30 “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada; no había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo … Cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo.”

El autor de Proverbios es el rey Salomón. él dijo que ya había nacido desde el principio, antes de la tierra. Él exclamó que estaba junto con Dios ordenándolo todo. Entonces, cuando Dios aún no había hecho la tierra, ni los campos, ya existía Salomón.

Hoy en día, llamamos ángeles a los seres espirituales que habitan junto con Dios en el reino de los cielos. Entonces, Salomón era un ángel que vivía junto con Dios en el cielo, antes de nacer en esta tierra.

La Biblia también registra el caso de Job, quien también existió en el cielo antes de venir a esta tierra.

Job. 38:1-4,21Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia … ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido, y es grande el número de tus días.”

Dios le dijo a Job, que ya había nacido cuando Dios establecía los fundamentos de la tierra, cuando creaba los cielos y la tierra. Dado que Salomón y Job ya existían antes de que Dios creara la tierra, ellos habrán vivido junto con Dios en el reino de los cielos.

Pero, ¿sólo Salomón y Job habrán vivido en el cielo junto con Dios antes de venir a esta tierra? Por medio de los casos de Salomón y Job Dios quiere enseñarnos que todos los seres humanos, éramos hermosos ángeles, y vivíamos junto con Dios en el cielo antes de venir a esta tierra.

¿A dónde volveremos los seres humanos?

Ec.12:7 “y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.”

Aquí el “polvo” indica la carne humana (Gn.2:7). Está escrito que el polvo vuelve a la tierra como era, y que el espíritu vuelve a Dios que lo dio. Por medio de la expresión “Vuelva” podemos comprender claramente que nuestra alma vino del cielo. Existíamos en un cuerpo espiritual, antes de nacer en esta tierra en la carne. Por lo tanto, nuestro origen está en el cielo, no en esta tierra. El reino de los cielos es un lugar lleno de alegría y felicidad y es más glorioso de lo que podemos imaginar (1Co. 2:9). Este lugar glorioso es nuestro hogar espiritual al donde debemos regresar.

¿Por qué vinimos a esta tierra?

Todos los seres humanos vivíamos en el glorioso reino de los cielos, donde no existe el dolor, llanto ni muerte. Entonces ¿por qué estamos en esta tierra llena de sufrimientos?

Is. 59:1-2 “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”

Los ángeles que vivían en el glorioso cielo nacieron en esta tierra, por causa de los graves pecados que cometieron en el cielo. Para darnos a conocer este hecho, Dios mismo vino a la tierra.

Lc.19:10 “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Mt. 9:13 “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”

Por medio de las palabras de Jesús, podemos comprender que todos los seres humanos se perdieron en el cielo debido a sus pecados. En conclusión, éramos los ángeles del cielo. Pero pecamos en el cielo y finalmente fuimos arrojados a esta tierra, la cual es una prisión espiritual. Es por esta razón que nuestra vida en esta tierra no puede dejar de ser dolorosa y laboriosa.

El perdón de pecados para volver a nuestra patria celestial

Todos los seres humanos hemos venido a esta tierra llena de dolor y sufrimiento, por nuestros graves pecados cometidos en el cielo. Entonces ¿Qué debemos hacer para volver al cielo? Dios nos enseñó que primero debemos arrepentirnos, y recibir el perdón de pecados. Sin obtener el perdón de pecados, los seres humanos nunca podremos regresar al reino de los cielos.

Jn.1:29 “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

En los tiempos del antiguo testamento se sacrificaban animales como ofrenda de expiación. Esto era una sombra que nos mostraba la manera de recibir el perdón de pecados. Para nosotros los ángeles que fuimos expulsados por nuestros pecados, Dios mismo vino a esta tierra y se convirtió en la ofrenda de expiación, dándonos su sangre para el perdón de nuestros pecados.

Ef. 1:7-9 “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, […]”

Por medio de la sangre de Cristo, todos los seres humanos tendremos el perdón de pecados. Entonces, ¿Cuál es la sangre de Cristo que nos permite el perdón de pecados?

Mt. 26:17-19,26-28 “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua. … Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

Cristo dijo a sus discípulos que el vino de la Pascua era su sangre del nuevo pacto, que se derramaba para remisión de los pecados. De esta manera Dios mismo estableció la ley de la Pascua del nuevo pacto, para redimirnos y limpiarnos de los pecados que cometimos en el mundo espiritual.

Dios ya había proclamado con anticipación que establecería el nuevo pacto para el perdón de nuestros pecados.

Jer. 31:31-34 “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. …Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

Tal como estaba profetizado, Dios mismo ha venido y estableció para nosotros la ley del nuevo pacto. Entonces, solo si guardamos la Pascua del nuevo pacto que Dios mismo estableció, podremos obtener el perdón de nuestros pecados y de esta manera volver a nuestro hogar el reino de los cielos.

¿Quién nos dará el perdón de pecados en esta última época?

Hace dos mil años Dios mismo vino a esta tierra en forma humana y nos dio el perdón de pecados mediante el nuevo pacto. Ahora en esta última época Dios mismo ha venido como el Espíritu y la Esposa.

Ap. 22:17 “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

En esta ultima época aparecen el Espíritu y la Esposa para darnos el agua de la vida, y el perdón de pecados mediante la Pascua del nuevo pacto.

Todos los seres humanos, éramos ángeles en el cielo y vivíamos con gran gloria junto con Dios. Sin embargo, vinimos del cielo a esta tierra por nuestros graves pecados cometidos en el cielo.

Ahora el Espíritu y la Esposa, nos han enseñado cómo podremos volver al reino de los cielos. Debemos de celebrar la Pascua del nuevo pacto para volver a nuestro hogar celestial, el reino de los cielos.