¿Por qué Dios Vino en Carne?

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Hace dos mil años, Cristo Jesús quien es Dios mismo en su naturaleza (Fil.2:5), Dios fuerte y Padre eterno (Is. 9:6) vino a esta tierra en la carne. Sin embargo, ¿qué pensaba la gente acerca de Jesús? ¿Qué pensaban de la iglesia que había establecido y de las buenas nuevas del reino celestial que Jesús predicaba? Cuando miramos a profundidad lo sucedido hace dos mil años, llegamos a saber que los líderes religiosos de ese tiempo rechazaron al Salvador que vino en cuerpo porque no conocían bien a Dios. Ellos creían en un Dios según su propio pensamiento. No tenían conocimiento espiritual de Dios ni comprendieron que Dios podía aparecer en cuerpo, semejante a ellos, por lo cual crucificaron al Salvador.

Pero, ¿por qué Dios vino en carne?

Desde los tiempos del antiguo testamento, la humanidad siempre ha temido a Dios y ha huido de su presencia cada vez que veía su santidad.

Éx. 20:18-21 “Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.”

Cuando los antiguos israelitas oyeron la voz de Dios en el monte Sinaí, temblaron pensando que morirían. Por esta razón, pidieron a Moisés que intercediera por ellos. Los hombres se atemorizaban, cuando oían directamente la voz de Dios. Por esta razón, nuestro Dios vino con la misma apariencia de los hombres.

Comprendamos esto por medio de una historia:

Mientras andaba por un camino rural, un viajero vio unas aves comiendo granos. Le parecieron muy bonitas y de pronto, se sintió ganas de acariciar sus cabecitas.

Pero en cuanto se acercó a ellas, volaron y se posaron varios metros lejos de él. Sin saber la intención del viajero, las aves temieron que las pudieran herir. Aunque intentó varias veces acercarse a ellas, todo fue inútil porque volaban lejos cada vez que lo hacía.

Entonces, el viajero llegó a la conclusión de que no había otra forma de transmitir su amor, exepto que se convirtiera en un ave.

Al igual que en esta historia, Dios vino en carne por la misma razón. Dios tenía que aparecer en carne como hombre para comunicarnos su especial mensaje de amor y salvación.

¿Qué pensaron de Dios que vino en carne hace dos mil años?

Aunque Jesús era Dios mismo en su naturaleza (Jn. 1:1-14), vino en carne para que la humanidad pudiera acercarse a Él. No obstante, los que temblaron al oír la voz de Dios, lo despreciaron cuando vino en la carne.

Hch. 24:1-5 “Cinco días después, descendió el sumo sacerdote Ananías con algunos de los ancianos y un cierto orador llamado Tértulo, y comparecieron ante el gobernador contra Pablo. Y cuando este fue llamado, Tértulo comenzó a acusarle, diciendo: … Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos.

En aquellos días, los líderes religiosos llamaban “nazareno” a Jesús. La Biblia nos muestra vívidamente que acusaron a Dios de hereje.

Jn. 10:27-30 “Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.”

Los judíos intentaron apedrear a Dios, llamándolo blasfemo, diciendo que se estaba igualando a Dios. Y también su familia y parientes, de quienes se esperaba que lo entendieran, trataron de entregarlo.

Mr. 3:20-21 “Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí.”

Entonces, ¿con qué propósito se registraron estas escenas en la Biblia? Necesitamos entender no solo la divinidad de Jesús, sino también su humanidad, para poder conocerlo correctamente.

¿Cómo reconocer la divinidad de Cristo?

La mayoría de las personas miraron a Cristo desde un punto de vista terrenal y lo rechazaron al final; pero, los apóstoles reconocieron su divinidad y lo recibieron (Col. 1:13-18). Ellos no miraron su apariencia externa, sino que reconocieron su verdadera esencia.

2 Co. 5:16 “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.”

Entonces, ¿Cómo podemos ver la divinidad de Cristo, igual que los apóstoles?

Para observar organismos diminutos u objetos lejanos, necesitamos de un microscopio y un telescopio. De la misma manera para reconocer a Cristo que aparece en carne, debemos usar “los ojos de la profecía”. Esto es la Biblia. Solo mediante la Biblia podemos reconocer la divinidad de Cristo que es Dios en carne.

Cristo aparecerá por segunda vez

Al igual que en su primera venida, la Biblia testifica que Cristo aparece por segunda vez.

He. 9:27-28 “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

La Biblia profetiza que Cristo aparecerá por segunda vez. Entonces, ¿Qué debemos de hacer para poder reconocerlo? Debemos ver a través de “los ojos de la profecía” y debemos escudriñar la Biblia a fin de reconocer a Cristo que viene por segunda vez, y no cometer el mismo error de hace dos mil años, de quienes se centraron en el aspecto físico de Cristo.

Escudriñemos diligentemente las escrituras y recibamos a Cristo en su segunda venida que ha aparecido en esta última época, y recibamos su mensaje de amor y salvación para poder entrar en el reino de los cielos.

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